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LLENARÍA MI CASA



New in the jukebox


Si yo tuviera una casa...
Hay algunas cosas que pondría sin dudarlo.

Invertiría en una silla de diseño que sea cómoda y llene el salón diciendo "aquí estoy yo". Parece increíble que algunos muebles llenen tanto una estancia, como la silla Ottoman de los Eames. Aunque para escoger la que estaría en mi casa, preguntaría a mi amiga Rocío y a Charlie


Me haría con una mesa de madera, imperfecta y hecha para comer al desnudo, o poner un lino estrecho por encima o llenarla de cosas sin más. 


Buscaría una alfombra en un lugar exótico y me la traería a casa para vestir los suelos y hacerlos muuucho más agradables en el invierno. 


Buscaría una lámpara de diseño para mi mesilla. Porque al final estos son objetos cotidianos a los que no prestamos mucha atención al escogerlos y sin embargo serán algo que veremos todos los días de nuestra vida, todas las veces que encendamos o apaguemos la luz en casa. Mejor escoger una que te diga algo y que te haga sonreír. 


Y esto sí que sí, buscaría una estantería que llenar de libros que ordenaría por colores (Pinterest me ha frito el cerebro, como veis) o por orden alfabético o los combinaría con todos mis CD's de los Beatles y todas las temporadas de Breaking Bad o con la estatuilla que me traje de Perú o las mariposas disecadas. Necesito una estantería enorme. 

¿Y vosotros? ¿Qué os encantaría tener en vuestra casa? ¿O qué tenéis que os apasiona? ¿En qué invertiríais?

p.d: para todo el que esté en este momento redecorando su vida, ahora en CupoNation hay hasta un 70% de descuento en el portal de muebles Westwing!  

p.d2: y así sería la casa que me haría


EL VIAJE DE SHACKLETON



New in the jukebox


"Con resistencia, conquistamos". Ese era el lema del escudo de armas de la familia Shackleton. Familia que engendraría al mayor aventurero de todos los tiempos que entre otros locos ilustres, decidió llegar hasta donde el ser humano no había llegado nunca y atravesar en trineo la Antártida, en la que se convertiría en la expedición más famosa de todos los tiempos y no porque lo consiguieran. Al poco de llegar al basto continente antártico su nave, el Endurance, quedó atrapada en el hielo. 

Su proeza no fue la que él se imaginaba sino mucho mayor. Gracias a sus aptitudes y a su profundo liderazgo, consiguió que no sólo él, si no todos sus hombres sobrevivieran a dos inviernos antárticos, aislados en las condiciones más extremas de nuestro planeta. En 1914. En mil, novecientos, catorce.

Para mantener la moral, Shackleton obligaba a su tripulación a reunirse siempre en la sala común del barco. Conseguía con esto evitar que la soledad o la desesperanza se apoderara de los pensamientos más sombríos y destructores en sus hombres. Les hacía cantar canciones, jugaban a deportes de equipo y cuidaban a los perros como si fueran personas. Y después de esta experiencia que para muchos pudiera ser traumática, Shackleton volvió, incansable, al continente blanco que se lo quitó y se lo dio todo. "By endurance we conquer". 


Supongo que si habéis llegado hasta aquí ya os habréis hecho una idea de que esta es una de mis hazañas favoritas del universo. Conocí la historia de Shackleton por primera vez cuando tenía 12 años y aburrida un verano, leí Atrapados en el Hielo sin saber que sería uno de esos libros que marcarían mi vida. Muchas veces me acuerdo de los grandes exploradores de antes, que sin la mitad de medios que hay ahora (sin goretex, ni gps, ni nada) se lanzaban a descubrir lo desconocido, arriesgando su vida por la ciencia y la Humanidad. Dicen que el ser humano se caracteriza en el reino animal por querer conquistar lo que desconoce. Quizá esto no nos garantice la supervivencia a la larga pero es a la vez, lo que nos ha hecho tan grandes. ¿Qué ha sido de ese sentimiento hoy en día? 

No se me ocurre una historia más épica que contar a los niños y resulta que ahora hay un libro que narra toda historia épica de Shackleton, su tripulación, sus perros y el Endurance con ilustraciones preciosas que dan que pensar, que son una historia real y que con suerte encenderán esa llamita de curiosidad que todo el mundo debería tener. Esas ganas de conquistar lo desconocido. 

Está, además, en español y en inglés. Yo lo tengo y es un libro precioso y una historia inmejorable que no os puedo recomendar lo suficiente. :)


QUE NUNCA NOS DIGAMOS ADIÓS



New in the jukebox



(...)

Extraño darme cuenta de que tus recuerdos son lo único que me queda de ti. Pero sé que podré olvidar eso que nunca fuimos y en el silencio perdido, me fumaré todo recuerdo olvidado. 

Quisiera arrancarte de raíz, pero ya perdí la cuenta de todas las veces que he dicho que ya no te volveré a recordar. Siempre me miento y a veces no me entiendo, sobre todo cuando digo algo diferente a lo que estoy sintiendo. Ahora se que todo aquello que nunca fuiste para mí, se queda de aquel lado, aquel que algunos llamamos pasado. 

Tal vez también quisiera que cuando pasen los años me recuerdes, sonrías sin darte cuenta y que lo primero que quieras... sea volver a verme; porque se muy bien que fue el adiós quien se robó nuestra historia. Sólo me queda decirte que si por pura casualidad o por cosas del destino un día nos volvemos a encontrar, finjamos que no pasó nada, a ver si vuelve a pasar, porque tú y yo tenemos unos cuántos recuerdos pendientes por terminar. 

- Fer Dichter



A DAY IN THE LIFE



New in the jukebox


Mi amiga Cris vive en Camboya desde hace casi ya un año. Yo, que fui a visitarla este noviembre, puedo decir sin equivocarme que cada uno de sus días es una auténtica aventura. No sólo por su trabajo como arquitecta si no porque cada día se encuentra con una realidad totalmente distinta a la nuestra. Así es la increíble, apabullante y emocionante rutina de Cris en Phnom Penh...



8:00 am: me levanto, me visto y salgo directa a la calle donde siempre me encuentro a la misma pilla que me vende agua de coco y otras frutas de ese mismo día (en la foto de arriba).


9.00 am: llego a la oficina. Por las mañanas, trabajo como arquitecta para Building Trust International, una ONG que desarrolla proyectos por toda Camboya, desde casas hasta hospitales. Cada proyecto es una aventura. 



12.30 a.m: aquí en la ofi, revisando planos y preparando nuevos proyectos.


1.00 pm: normalmente como o de camino al segundo trabajo o con mi amiga Elettra, que también trabaja en la ONG antes de irme. 


2.00 pm: en el otro trabajo, estamos ya en la propia obra construyendo dos edificios de un colegio francés de la ciudad. 



6.00 pm: vuelta a casa pero antes, compra en el mercado. Están en mitad de la calle y venden de todo: desde frutas, a pescado sin congelar (así que os podéis imaginar los olores). Miles de colores, personas y cosas para comer. Es toda una aventura. (Cris habla kemer y tendríais que verla negociando con los lugareños).


7.00 pm: y esta es mi calle al atardecer, con tuk tuks, personas pasando, monos y motos con tres ocupantes y un bebé. Es pura vida. 


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Muchísimas gracias por compartir tu rutina, Cris!! Sabes que eres mi heroína y que cada día alucino con la aventura que estás viviendo. No puedo decirle lo suficiente a todas mis amigas lo valientes que han sido al marcharse a culturas tan diferentes. No saben cuantísimo las admiro. A ellas y a todos aquellos que estáis lejos de casa. Algún día, quizás haga yo también lo mismo. :) 

p.d: más A Day in the Life en Milán, Luxor, Helsinki, Toledo y Madrid.  


¡Arriba!

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